Opinión

El ogro filantrópico y sus salarios vergonzantes

Puebl@Media

Enrique Aguirre

En el México que apenas se redime de un tenebroso pasado urdido entre la desigualdad y la corrupción, no sorprende que prevalezcan estándares vergonzosos entre las camarillas que, en el pasado, se apropiaron de importantes segmentos del servicio público y que lo consideren patrimonio personal a perpetuidad y se auto asignen salarios estratosféricos superiores a los que establece la ley.

Cualquier argumento encaramado en bases estatutarias que pretendan justificar el atraco periódico a las finanzas públicas, no es más que un ardid para defender lo insostenible.

Ofende ese juego perverso en el que una caterva de maliciosos funcionarios se turnan para ocupar los altos cargos de representación y operan para impedir el menor cambio que les reste privilegios.

Agravia más la certeza de conocer las enormes limitaciones académicas y culturales del grupúsculo dorado como, por ejemplo, el que regentea al Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (INAI), que no son ni nunca fueron periodistas con un trabajo sólido y reconocido.

Perversas incoherencias del sistema presidencialista de antaño, o del ´ogro filantrópico´ que los encumbró en una aplicación sólo útil a ese tipo de estructura vertical y caciquil; el dispendio del erario era su recompensa por los servicios prestados. Ahora, con todo en contra, el pánico los desborda de saberse desamparados y fuera de la ley.

Para ellos, en el futuro no habrá más fortunas salariales ni más dispendio. La iniciativa privada no otorga esos salarios ni a los altos ejecutivos de la industria automotriz. Serán los huérfanos del poder y sabrá Dios de qué otros artilugios se valgan, aun en contra de la sociedad, para no perder ese poder adquisitivo grosero.

Puebl@Media
Enrique Aguirre N.
Ciudad de Puebla, Mx.
Martes 25 de julio de 2022.

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