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Ardelio Vargas, bajo el cobijo de Barbosa

Ardelio Vargas, ex comisionado del INM, exdirector del Cisen y alto mando de la PFP de la era priista, con fama de represor y allegado a Genaro García Luna, se pasó al equipo de Miguel Barbosa y acaba de ser nombrado subsecretario de Gobernación en plena campaña preelectoral.

Ardelio Vargas, ex comisionado del Instituto Nacional de Migración, exdirector del Cisen y alto mando de la PFP de la era priista, con fama de represor, fue también allegado al exsecretario de seguridad federal Genaro García Luna, así como operador electoral y funcionario del morenovallismo en Puebla. Sin embargo, Vargas se pasó al equipo de Miguel Barbosa como asesor y acaba de ser nombrado subsecretario de Gobernación en plena temporada preelectoral.

Puebla. – Cuando faltan dos meses para que arranquen las campañas electorales en la entidad, el gobernador Miguel Barbosa Huerta nombró subsecretario de Gobernación a Ardelio Vargas, un priista de la vieja guardia que ha sido señalado como represor, además de haber hecho su carrera de la mano de Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos por supuestos vínculos con el narcotráfico.

En los comicios por la gubernatura en 2018, Vargas Fosado operó en los municipios de la Sierra Norte poblana a favor de la panista Martha Érika Alonso Hidalgo, pero tras la muerte de ésta y de su esposo, el senador Rafael Moreno Valle –el 24 de diciembre de ese año–, el priista no tuvo empacho en sumarse al proyecto de Luis Miguel Barbosa Huerta y de la 4T en Puebla.

En un acto el 26 de febrero de 2019 en el municipio Xicotepec de Juárez, Vargas Fosado le levantó el brazo a Barbosa, quien buscaba repetir como candidato de Morena en los comicios extraordinarios de ese año.

El hoy gobernador tampoco se ruborizó al justificar la adhesión de quien fuera comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) en el sexenio de Enrique Peña Nieto y secretario de Seguridad con Moreno Valle. “Son tiempos de reconciliación y unidad”, dijo.

Aunque las bases de Morena se inconformaron, Barbosa argumentó que la suma de priistas a su campaña no significaba que tendrían cargos en su gabinete. “Créanme que yo sé distinguir perfectamente a cada quien”, les aseguró.

Los resultados de las elecciones extraordinarias de ese año dan cuenta de cómo operaron estas alianzas. Barbosa perdió en la zona urbana de Puebla, pero arrasó en municipios rurales, donde un año antes había ganado la panista Alonso. En los distritos de la Sierra Norte, Vargas Fosado es ubicado como uno los principales operadores en ambas elecciones.

Al arranque del gobierno morenista, el 1 de agosto de 2019, se especuló que el también exdiputado federal priista sería secretario de Seguridad, pero por la fama que lo precedía Barbosa lo contrató sólo como su asesor en la materia.

Vargas Fosado fue alcalde de su municipio natal, Xicotepec de Juárez (1987-1990), donde se le considera un “cacique”. Actualmente su hija Guadalupe Vargas es alcaldesa priista con licencia, pues busca reelegirse.

Luego Vargas Fosado trabajó en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) hasta 2006, cuando empezó su carrera en la Policía Federal Preventiva (PFP), donde estuvo al frente de los operativos en Atenco y contra integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.

En 2010 Vargas Fosado contó en entrevista que conoció a Genaro García Luna, en ese entonces secretario federal de Seguridad, cuando fueron “orejas” en Chiapas durante el levantamiento zapatista. “Es mi cuate”, presumió.

En 2011, cuando Moreno Valle lo nombró secretario de Seguridad Pública, se atribuye la decisión a una recomendación de García Luna. De la mano de Vargas Fosado llegó a Puebla Joaquín Arenal Romero, a quien conoció en el Cisen y fue el encargado de equipar y operar una red de espionaje durante el morenovallismo.

Durante su gestión en la SSP empezaron a instalarse en Puebla los grupos delictivos dedicados al robo de combustible; las organizaciones civiles lo acusan de represor y la Comisión Estatal de Derechos Humanos confirma que usó balas de goma para desalojar a pobladores en Chignahuapan. Cuando fue comisionado del INM (2013-2018), activistas como el sacerdote Alejandro Solalinde lo señalaron de violentar los derechos humanos de migrantes.

En marzo de 2018 fue nombrado asesor del gobierno de Antonio Gali Fayad.

Superasesor

En marzo de 2020 el gobernador Barbosa anunció que nombraría delegados de seguridad en los municipios de la zona conurbada de Puebla, pero sus propuestas tenían el sello de su asesor Vargas Fosado.

Esto originó el rompimiento, que persiste hasta la fecha, entre la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, y el mandatario estatal, ambos de Morena.

Barbosa comunicó a Rivera Vivanco la designación de Karla Morales, una incondicional de Vargas Fosado, como encargada de seguridad en la capital.

La alcaldesa ha contado que acudió a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana federal, en ese entonces a cargo de Alfonso Durazo, y éste le pidió que hiciera valer la autonomía municipal para evitar ese nombramiento, porque suponía poner la seguridad bajo el control de un grupo allegado a García Luna.

Durazo se comunicó vía telefónica con el gobernador, pero éste le exigió que mostrara las pruebas que había contra Vargas Fosado. La alcaldesa interpuso una controversia constitucional y hasta la fecha el nombramiento de Morales no se ha concretado.

En junio de ese año Vargas Fosado reapareció públicamente, al negociar con policías estatales para que levantaran un paro laboral.

El acercamiento con Vargas Fosado contrasta con el trato que el gobernador le ha dado a otro exfuncionario de seguridad de Moreno Valle, Facundo Rosas Rosas, otro de los hombres cercanos a Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos por cargos de narcotráfico.

La “banda de los conejos”

Pocos quedan del grupo político que acompañó a Barbosa en las elecciones de 2018. El actual diputado federal Fernando Manzanilla Prieto, su principal operador en 2018 y 2019, renunció a la Secretaría de Gobernación y Barbosa lo acusa de ser parte de la “banda de los conejos”, como llama a sus “enemigos políticos”.

El senador Alejandro Armenta y el diputado local José Juan Espinosa rompieron con Barbosa desde las elecciones de 2019. Y el nombramiento de Vargas Fosado como subsecretario de Gobernación, formalizado el pasado 22 de febrero, ocurre a la par de otro rompimiento.

La salida del secretario de Gobernación, David Méndez, vocero de Barbosa en ambas campañas, fue atribuida por columnistas allegados al gobernador, a una supuesta “traición” por acercarse a Armenta y a Rivera Vivanco y por pretender bloquear la llegada de Vargas Fosado a la dependencia.

La alcaldesa Rivera Vivanco fue la única que reaccionó ante el nombramiento del priista: “Ya se nos olvidó lo de Atenco o entonces el discurso de ética y de los principios es solamente de dientes para afuera”.

Para el politólogo Alejandro Guillén Reyes, desde el arranque de la actual administración ha quedado claro que Barbosa “se siente más a gusto en la confrontación que en el diálogo”, pues no deja de abrir frentes.

El también integrante del Comité Estatal de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción hace notar la “incongruencia” del mandatario, pues desde la campaña se ha centrado en ataques al morenovallismo; pero el ahora subsecretario fue parte de esa administración.

Además, opina que el perfil de Vargas Fosado, con fama de “mano dura”, no sería el idóneo para un área como Gobernación, donde el adecuado sería alguien “con capacidad de negociación, diálogo y entendimiento”.

Guillén Reyes considera “preocupante el mensaje que el gobernador manda a los poblanos por el perfil de este nombramiento, que parecería más ser una decisión de un gobierno de derecha que de izquierda”.

Aunque como secretaria de Gobernación fue nombrada Lucía Hill Mayoral, especialista en protección civil, el politólogo considera que al tener como segundo a un personaje como Vargas Fosado, será difícil que la funcionaria sea quien maneje “los hilos” de la dependencia.

Y al coincidir el nombramiento de Vargas con el proceso electoral, dice: “Así como el operador estrella fue Fernando Manzanilla (ahora enemistado con Barbosa), habrá que ver si la incorporación de Ardelio Vargas al gobierno no es para que cumpla ese papel”.

No obstante, el pasado 12 de febrero Barbosa aseguró que en su gobierno no hay “una maquinaria electoral”, como ocurrió en administraciones pasadas: “No he vinculado el trabajo de las dependencias a las cuestiones político-electorales. Nadie quien trabaje en el gobierno del estado tiene instrucciones de ser operador político, como lo fue en los gobiernos de Tony Gali y Rafael Moreno Valle”, sostuvo el mandatario.

Proceso
Puebla, México
Gabriela Hernández
Domingo 21 de marzo de 2021.

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