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Andrés Roemer está prófugo en Israel

Andrés Roemer vuelve a las andadas…en Israel Foto: Benjamín Flores
  • Con su falso estatus de diplomático y ejecutivo de la televisión mexicana se mantiene impune.

México.- Una mujer estadunidense de 30 años, con raíces mexicanas, que reside en Israel, a la que Andrés Roemer intentó seducir en un bar con el mismo patrón que utilizó en México, narró su encuentro con el escritor, que ocurrió recientemente, apenas el 19 de abril.

Andrés Roemer volvió a las andadas, aunque ahora en Israel, donde vive actualmente, después de que al menos una decena de mujeres de las que abusó o intentó abusar de ellas decidieron denunciarlo formalmente ante la Fiscalía General de Justicia de esta capital (FGJCDMX), por lo que decidió abandonar México desde hace un mes.

En su edición del 29 de abril, Reporte Indigo publicó el testimonio de una mujer estadunidense de 30 años, con raíces mexicanas, que reside en Israel, a la que Roemer intentó seducir en un bar con el mismo patrón que utilizó en México, con sus más de 60 víctimas.

De acuerdo con Reporte Indigo, Roemer conoció a Emma a través de “Lissa”, una ejecutiva de bienes raíces que lo ayudó a comprar un departamento en la localidad. Bajo el nombre de “Andrés Rosenberg”, Roemer le pidió a la mujer que le presentara a “una chica mexicana” en Tel Aviv porque estaba solo, no conocía la ciudad y quería socializar con alguien.

“Le dijo que estaba solo, que no tenía familia y quería conocer a gente”, platicó Emma, de 30 años, a Reporte Índigo.

“Me dijo ella, sé que tú eres muy social y creo que le podrías ayudar. Era un cliente de ella, con un presupuesto muy alto, pero fuera de eso nadie sabía nada de él”.

Lissa le pasó al escritor el contacto de Emma y él no tardó en buscarla para invitarla a salir.

“Qué gusto, soy Andrés”, le escribió el domingo a la joven a través de WhatsApp. “Pero nunca puso su apellido”, platica ella.

“Una conocida de real estate me pasó tu número, me daría gusto conocerte. Me dice que puedes ayudarme a re-conocer por aquí. Sería un honor, yo vivo en Tel Aviv”, se lee en la conversación de mensajería instantánea.

Emma, que emigró a Israel, pensó que sería buena idea ayudar a un compatriota y le sugirió ir al Bar 51, un lugar donde podrían socializar en público.

Ella hizo una reservación para dos personas en la barra del restaurante-bar a las 20:45 horas del lunes. “Reservé en la barra justamente para que él no malinterpretara y pensara que se trataba de una cita, sino de una plática normal”.

Emma proporcionó a Reporte Índigo un mensaje de voz que “Rosenberg” le envió a la joven el día del encuentro; con lo que pudo corroborar que efectivamente es la voz de Roemer Slomianski, de 57 años.

El hombre llegó a la cita antes de la hora acordada y le escribió a Emma para preguntarle si iba a pie, transporte público o automóvil. También le confesó que vivía muy cerca del establecimiento, en Geula Street.

“Me hacía la plática como queriendo que le confesara mi dirección. Desde ahí comenzó a parecerme sospechoso”.

El hombre ordenó una botella de vino y cuando vio a la joven llegar al bar, no dudó en desbaratarse en halagos hacia ella.

“Estás bellísima, me decía. Estás hermosa. Nunca me imaginé que fueras tan bella en persona”. Luego comenzó a cuestionarla: “¿eres una chica de zapatillas o de bolsa, de mezcal o de vino; del cero al diez, ¿qué tan celosa te consideras… has salido con hombres mayores que tú?”.

Emma supo que estaba casado desde que vio el anillo en su mano. “Sí, mi esposa tiene casi la misma edad que tú”, le dijo a la joven mientras le mostraba la cuenta de Instagram de Pamela Cortés.

Roemer no le explicó a Emma la verdad de por qué había salido de México. Le dijo que iba a vivir a Israel para hacer Aliá, palabra utilizada por la comunidad judía que emigra a ese país para retornar a su “tierra prometida”.

A la joven le pareció raro que el hombre consiguiera ingresar con tanta facilidad, pues, derivado de la pandemia por covid-19, Israel no permite el acceso de extranjeros a menos que se trate de casos excepcionales y bajo autorización previa de la Embajada.

“Si estás haciendo Aliá significa que no eres un ciudadano, entonces ¿cómo entraste?”, le cuestionó ella. “Tengo conocidos y ellos me ayudaron a entrar. Ya después sabrás más sobre mí, pero fíjate, de hecho, yo tengo una calle aquí en Israel con mi nombre”.

“Se me hizo raro que no estuviera aquí con su esposa y que hubiera entrado sin motivos, nada más porque sí”, refiere Emma.

Acoso desde el primer encuentro

Luego inició el acoso. El sujeto comenzó a intentar tocarle las manos, sin dejar de insistir en lo impactado que estaba por su belleza.

“En ese momento comencé a tomar distancia. Lo intentó mínimo unas tres veces. Seguía diciendo que estaba muy hermosa. A medida que tomó más copas, agarró confianza y me dijo que, si tuviera 20 años menos, me conquistaría, y si no estuviera casado también”.

“Rosenberg” le dijo que en Israel trabajaría sobre un proyecto en torno a la pintora mexicana Frida Kahlo, donde varias personas invertirían mucho dinero. En ese momento le ofreció trabajar con él, porque sería una “gran oportunidad laboral” para ella.

“Me dijo que él era embajador de la Unesco y que había quienes invertirían muchísimo dinero en ese proyecto y que estaba buscando a alguien que se quisiera comer al mundo en ese trabajo”.

“Pero eso ya será la próxima vez que nos veamos, después te contaré sobre esa oportunidad de trabajo”, le dijo.

“A medida que estábamos platicando, él tomaba, tomaba y tomaba, como si fuera agua. Ya después me preguntó sobre mi pasado, sobre mi anterior relación y al final me dijo, qué lástima que tu novio haya perdido a una mujer como tú. Lo que daría por tener a una mujer así. Yo no te habría dejado ir”.

En ese momento, Emma comenzó a sentirse profundamente incómoda.

“Si quieres, puedes poner a tu exnovio celoso conmigo”, le dijo. Ella se negó. Afortunadamente, dice, la mesera del restaurante es amiga suya y se acercó a ellos cuando notó que Roemer la estaba incomodando.

“Si tú supieras quién soy, cambiarías tu forma de pensar”, insistió él. “En México tengo un programa de televisión, trabajo en TV Azteca. También he escrito muchos libros”. Tras varios rechazos, el sujeto le propuso que, si no podía “tenerla para él”, quizá sería una buena pareja para su hijo.

“Luego me dijo, bueno, ya que no te puedo tener para mí, me gustarías para mi hijo. Mi hijo es muy inteligente, creo que serías fenomenal para él ya que no puedes ser mía”.

Como mujer, Emma se sintió denigrada. “¿Cómo es posible que alguien te diga algo así, de que no te puedo tener y entonces te quiero para mi hijo?”.

“Yo estoy aquí solo y estoy buscando amigas”, le dijo Roemer. “Para lo que quieras estoy aquí… si es que quieres, lo que sea”. Luego le mostró fotografías en su casa de la colonia Roma, en la Ciudad de México, bautizada por la prensa mexicana como “La guarida del abuso”.

“También me gustaría llevarte ahí”, le dijo. Antes de despedirse, le pidió una vez más pensar en la propuesta laboral que tenía para ella.

Al día siguiente volvió a buscarla. “Un gusto platicar ayer. Espero todo bien contigo. Saludos”, le escribió a través WhatsApp.

Para entonces, Emma ya sabía con qué tipo de persona había compartido la mesa y se le heló la sangre cuando descubrió que el sujeto con quien intercambió varios minutos de conversación abusó sexualmente de, por lo menos, seis decenas de mujeres.

“Después de platicar me metí al Instagram de su esposa y vi que la cuenta de él estaba desactivada, eso me pareció muy raro en alguien que dice ser una figura pública. Una de mis amigas mexicanas fue quien me dijo, cuidado, en México lo están buscando por abuso sexual”, narra la joven.

“Yo me quedé helada. No sabía qué pensar, saber que enfrente de mí estuvo un hombre que ha abusado de tantas mujeres. Me puse a pensar en todas las cosas que pudieron haber sucedido mal si yo no hubiera estado consciente de lo que estaba sucediendo”.

A la fecha, Emma no deja de pensar en lo que habría ocurrido si hubiera tomado unas copas de más o si, de levantarse al baño, Roemer le hubiera colocado alguna droga en su bebida.

“Si, a lo mejor, durante la cita me hubiera levantado al baño quién sabe si hubiera puesto algo en mi bebida; quién sabe si a lo mejor intentó buscar mi dirección o cambiarme la cita a su casa”.

La joven de origen mexicano se siente indignada. Considera inaudito que el gobierno de Israel le permitiera el acceso a un extranjero aun cuando sus medidas sanitarias son estrictas y sólo dejan entrar a ciudadanos israelíes.

“Aunque yo no caí, sí me siento víctima en la cuestión de que, aunque intentó un contacto físico, yo me sentí muy incómoda con sus insinuaciones verbales. Es algo de miedo y coraje de saber que esto está sucediendo. Y si alguien no sabe quién está enfrente de ti, puedes estar en peligro”.

No sabía quién era Roemer

La joven sólo viene a México en ocasiones para visitar a su familia. Sin embargo, desconocía los niveles de corrupción e impunidad que viven las mujeres víctimas de violencia sexual y feminicidio en este país.

“Empecé a pensar en la corrupción que está ocurriendo en México, cómo es posible que por el poder la gente como él esté libre, en otro país, conectando con personas. Aquí creo que también deberían hacer algo”.

Emma quiso aportar su testimonio para este trabajo periodístico porque considera que las mujeres en Israel también se encuentran en peligro. Aunque con ella no lo consiguió, seguro habrá muchas más a quienes el sujeto esté acechando en este preciso momento, reflexiona.

“Para mí fue difícil digerirlo. De querer ayudar a alguien, siendo una persona que finge no conocer el país a donde está migrando, sabiendo que él ya conoce Israel, ya había vivido aquí con su esposa, lo pude ver en Instagram”.

Andrés Roemer suma más de 60 acusaciones por delitos de violación, abuso y acoso sexual cometidos en México, principalmente, y algunos más en Estados Unidos.

Los delitos cometidos inician en 2002. Varias figuras públicas confirmaron el modus operandi de Roemer para engañar, manipular y abusar sexualmente de las mujeres, entre ellas, las actrices Martha Cristiana, Daniella Gamba y Sylvia Sáenz.

El patrón de Roemer para abusar de las mujeres es buscarlas, ofrecerles proyectos u ofertas laborales y engañarlas para llevarlas a su casa en la Colonia Roma. Una vez ahí, a algunas las privó de su libertad para violarlas; mientras que otras consiguieron escapar, no sin antes sufrir violencia física, sexual y psicológica.

Luego de que las denuncias se hicieran públicas, el sujeto fue expulsado como embajador de Buena Voluntad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Universidad de Columbia, donde era profesor invitado.

Además, abandonó su programa de televisión en ADN40 y once personalidades internacionales de la Ciudad de las Ideas, su proyecto estrella, se desvincularon de su Consejo Asesor.

Emma espera que se haga justicia en México para todas las mujeres que se han atrevido a denunciar públicamente y por la vía judicial a Andrés Roemer. Confía en que su testimonio sirva para alertar a otras mujeres y crear una alerta internacional para que estos casos no queden en la impunidad.

Proceso
Ciudad de México
Viernes 30 de abril de 2021.

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