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El Milagro Económico de México

 

La transformación económica de México implicó la aplicación de un modelo económico completamente distinto al neoliberal

¿Cómo ha logrado México desarrollar una economía que se enfila a entrar muy pronto dentro de las 10 más poderosas del mundo con pleno empleo, menos deuda, mejores ingresos, menos pobreza, mayor crecimiento, inflación baja y un dólar barato?

La transformación económica de México implicó la aplicación de un modelo económico completamente distinto al neoliberal. Conceptualmente es sencillo de explicar, pero su profundidad deriva de un cambio estructural fundamental que cuesta mucho trabajo digerirlo a quienes fuimos formados durante los últimos 40 años en un espejismo económico que tenía otros fundamentos.

A riesgo de caer en la simplificación excesiva, esto se puede entender mejor comparando cómo se generaban los ingresos del gobierno federal hasta 2018 y como se generan a partir de 2019, y después, cómo cambió el destino del gasto que el gobierno le da a los ingresos que recibe.

Fuentes de Ingresos

El Primer cambio estructural del modelo que se comenzó a aplicar en México a partir de 2019 en la composición de los ingresos del gobierno federal.

Los ingresos tributarios (impuestos) dejaron de ser motivo de condonación para las grandes empresas y empresarios. A partir de 2019 se les exigió a todos los grandes contribuyentes a pagar sus impuestos sin posibilidad de que se los perdonaran o se los devolvieran, como era hasta 2018.

Los ingresos no tributarios que recibe el gobierno por la prestación de servicios y la venta de productos también cambiaron, aunque en menor medida que lo hicieron los ingresos por impuestos, porque se disminuyó la entrega de contratos y concesiones, pero creció el ingreso por servicios y productos, como petróleo, energía eléctrica, etc.

Por otro lado, se canceló la contratación de deuda adicional a la que se tuvo contemplada en los paquetes económicos aprobados por el Congreso, que implicaron solamente contratarla para reestructurar la existente en mejores concesiones y por debajo de los niveles que había sido contratada en gobiernos anteriores.

A cambio, el gobierno federal ha venido aplicando una disminución drástica de su gasto operativo mediante la aplicación de la Ley de Austeridad, a través de la cual se recortaron gastos superfluos, se cancelaron puestos que hacían funciones duplicadas, inoperantes o injustificadas, se supervisa meticulosamente la aplicación de los presupuestos destinados a obra pública y se dejó de otorgar contratos motivados por la corrupción, con los que los empresarios que los recibían ganaban dinero sin necesidad de cumplirlos y los funcionarios que los otorgaban recibían enormes cantidades de dinero.

Por otro lado, se renegociaron contratos que habían sido celebrados en condiciones desventajosas para el erario y se ha venido haciendo más eficiente la estructura operativa de recaudación de impuestos y la vigilancia en el cumplimiento de contratos otorgados.

En la gráfica aparecen en anaranjado los conceptos que persisten con cambios importantes, en blanco los que tuvieron cambios menores o no tuvieron cambio, y en amarillo los que desaparecieron como fuente principal de ingresos.

A partir de esta nueva estructura de ingresos el gobierno federal ha incrementado año con año su captación de recursos en términos reales


En la gráfica aparecen en anaranjado los conceptos que persisten con cambios importantes, en blanco los que tuvieron cambios menores o no tuvieron cambio, y en amarillo los que desaparecieron como fuente principal de ingresos.

En la gráfica aparecen en anaranjado los conceptos que persisten con cambios importantes, en blanco los que tuvieron cambios menores o no tuvieron cambio, y en amarillo los que desaparecieron como fuente principal de ingresos.

Destino del Gasto

Es en este rubro donde se ha modificado sustancialmente la estrategia y la estructura de operación del modelo económico, para impulsar lo que hoy se viene entendiendo como el Milagro Mexicano.

Cambio estructural

Hasta 2018, el gasto se destinaba fundamentalmente a las grandes empresas y traficantes de influencias que recibían contratos amañados por la corrupción y condonaciones de impuestos. Los únicos beneficiados relativamente, además de los oligarcas y estos traficantes, eran los empleados de esas grandes empresas, que dicho sea de paso trabajaban sin aumentos relevantes de salario, subcontratados por empresas de “outsourcing” sin prestaciones. También algo salpicaban estos hacia empresas medianas y pequeñas que eran sus proveedores y a los empleados de ellas y, por supuesto, a los funcionarios corruptos que operaban toda la red de distribución de dinero público entre unos pocos.

El nuevo modelo sustituyó a las grandes empresas como destino de los fondos y subsidios gubernamentales.

El anterior no lograba que los flujos de dinero llegaran a la población en general y, como consecuencia, los niveles de consumo eran limitados a los pocos que habían recibido una pequeña parte de la cascada, además de a quienes recibían remesas de sus familiares desde Estados Unidos o Canadá.

A partir de 2019, el gobierno federal quitó a las grandes empresas como destino de los fondos públicos y subsidios, colocando a los habitantes como principales receptores para que todas las empresas (grandes, medianas y pequeñas) recibieran esos fondos a través del consumo interno.

Comenzó la aplicación de programas sociales, que implica la entrega de más de 600 mil millones de pesos anuales a la población en general. Este dinero llega a 30 millones de beneficiarios que, al día siguiente, lo llevan a las tiendas y empresas de todo tipo para comprar bienes y servicios incrementando en forma muy relevante el consumo.

Es decir, parte del dinero que antes terminaba en los bolsillos de unos cuantos y en paraísos fiscales, que no impulsaba el consumo interno, ahora se dedica precisamente a ese fin, a través de millones de ciudadanos que son los que deciden dónde, a quién y qué compran.

Las empresas se siguen viendo beneficiadas como antes, aunque no necesariamente son las mismas que antes gozaban del dinero público; sus empleados, quienes hoy han visto incrementarse su salario como nunca antes y ya no trabajan sin prestaciones para empresas de outsourcing, continúan participando en el consumo de bienes y servicios, incluso con mayor dinamismo que antes.

Este cambio por sí mismo implicó que todas las empresas se beneficiaran, no sólo unas cuantas, incrementando el número de clientes que pueden comprar sus productos y que todos estos clientes, que suman alrededor de 30 millones de personas, mejoren su situación económica.

Desarrollo de obra y empleo

Otra proporción importante de los ingresos del gobierno federal se destinó al desarrollo de obra pública e infraestructura; la mayoría de las obras se coordina por medio de la Secretaría de la Defensa y de la Marina con subcontratación de empresas privadas cuyo gasto y desempeño es escrupulosamente supervisado por el gobierno federal.

Durante este gobierno se acabó con moches y mordidas entregadas por las constructoras para que les asignara obras por las que cobraban montos enormes y nunca terminaban, y así se construyeron carreteras, puentes, presas, acueductos, distritos de riego, parques solares, hospitales, aeropuertos, bancos, cuarteles, una aerolínea, trenes, hoteles, universidades, parques industriales, refinerías, hidroeléctricas, puertos, aduanas, parques ecológicos y cobertura de Internet, entre otras cosas, que se están terminando antes de que acabe el sexenio.

Todo esto ha implicado un aumento relevante en la creación de nuevas plazas de trabajo que, además, hoy son mejor remuneradas con el incremento del salario, la desaparición de la subcontratación mañosa de personal (outsourcing) y la disminución de la inflación, incrementándose el poder adquisitivo de los consumidores y lográndose que el desempleo se encuentre en su nivel más bajo desde que se tiene registro, con una tasa de desempleo del 2.7% de la Población Económicamente Activa del país.

Otra vez, todo esto, abonando al crecimiento del mercado interno que se centra en el consumo como su motor principal.

Otros factores

Adicionalmente a la promoción del consumo que se realiza desde la forma en que el gobierno federal destina el gasto, las remesas enviadas por los migrantes mexicanos a sus familias desde el extranjero se han incrementado en forma sorprendente durante los últimos 5 años. Solo en 2023 llegaron a un monto cercano a los 63 mil millones de dólares, equivalente a más de un billón de pesos que son inyectados directamente al consumo que realizan esas familias en todo el país. Si bien esto no depende directamente del gobierno federal, el crear un ambiente de confianza en la situación del país influye de manera definitiva para que suceda.

En estos 5 años a través de los cuales se ha sustituido el modelo neoliberal, el gobierno federal ha aplicado otros tres factores que coadyuvaron con las oportunidades que ofrece la cercanía geográfica con Estados Unidos y el conflicto comercial entre este país y China, para favorecer la entrada de inversión extranjera.

El primero es que se ha mantenido una rigurosa disciplina fiscal y presupuestaria en el manejo de las finanzas públicas; el segundo que se ha dado a las empresas certeza jurídica mediante el respeto absoluto a los contratos que se celebraron antes y después del 2019; y el tercero ha sido que, desde el principio, el gobierno federal ha garantizado que no se incrementen los impuestos, los precios de los combustibles y de la energía eléctrica, lo cual proporciona certidumbre en la planeación de los objetivos y estrategias de las empresas privadas en el mediano plazo, algo que prácticamente no sucede en el resto del mundo.

Resultados milagrosos

Todo lo anterior ha demostrado ser altamente efectivo en la creación de un círculo virtuoso de la economía que a 5 años de haberse iniciado su aplicación, y después de pasar por 2 años de pandemia con uno y medio en el que la economía estuvo prácticamente cerrada, arroja resultados sorprendentes desde cualquier óptica económica que su utilice para evaluarlo.

El valor del peso mexicano se ha incrementado en 15.2% desde diciembre de 2018, siendo la moneda con mejor desempeño del mundo en este período, por encima del franco suizo; la inversión extranjera alcanzó su nivel máximo histórico para un solo año en 2023, siendo el 4 lugar mundial en este rubro; se consolidó como el principal socio comercial de los Estados Unidos; el crecimiento del Producto Interno Bruto en 2023 fue de alrededor de 3.5% anual, avanzando al lugar 12 entre las economías más poderosas del mundo, superando a España, Corea del Sur y Australia en sólo un año, y siendo la 3ª economía que más creció en el planeta, por detrás de la India y China solamente; la inflación, que llegó a ser mayor a 8.5% anual en 2021, ha bajado a la mitad, colocándose en 4.3% para 2023; el 97.3% de toda la Población Económicamente Activa cuenta con un trabajo remunerado y sólo el 2.7% no lo tiene, siendo la 4ª tasa de desempleo más baja del mundo; los empleos formales registran record histórico de plazas en el IMSS con más de 22 millones de trabajadores, con un salario promedio de 16,268 pesos (957 dólares) al mes; el salario mínimo se ha incrementado en 113% de 2018 a 2024, recuperando una proporción importante del poder adquisitivo que había perdido en los últimos 40 años; la deuda pública disminuyó del 60.6% del PIB en 2017 a 47% del PIB en 2023; la Bolsa de Valores rompió sus records históricos en 2023 y los bancos también ganaron más que nunca; el número de turistas recibidos en 2023 superó entre otros al de los Estados Unidos, Italia y España, colocando a México como el 3er país que más turistas internacionales recibió con 51.1 millones solo por debajo de Francia y Polonia.

Si todo esto se ve impresionante, el dato más relevante para demostrar que el modelo funciona fue la disminución de la pobreza y de la desigualdad que se registró entre 2020 y 2022, mismas que se habían incrementado durante el año y medio de la pandemia. En 2020 existían 439 de cada mil mexicanos viviendo en niveles de pobreza y 85 de ellos vivían en niveles de pobreza extrema. Para 2022, en sólo 2 años, 76 de esos 439 mexicanos ya no estaban en nivel de pobreza y se habían incorporado a formar parte de las clases medias; de los 85 que vivían en pobreza extrema salieron 15.

Así es que no se requirió aplicar políticas económicas perjudiciales para la iniciativa privada a fin de lograr que los ciudadanos pobres dejen de serlo; sólo se les colocó como beneficiarios directos de apoyos sociales para que fueran ellos quienes impulsaran el crecimiento de las empresas a través de su consumo, integrándolos como detonadores de la economía que fortalece el mercado interno.

México ha demostrado que existe una forma diferente y eficaz de provocar un milagro económico con bienestar para todos, cosa que el modelo neoliberal nunca logró.

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José Carlos Arias
Ciudad de México
Lunes 08 de enero de 2024

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