Enrique Aguirre

Enrique Aguirre


El primer bloque de estudiantes en iniciar cursos será el nivel superior


El 4 de enero del año en curso, estudiantes de la BUAP de las licenciaturas de semestres avanzados (en modalidad cuatrimestral y semestral), así como de posgrado, retomarán sus actividades académicas en línea correspondientes al periodo Primavera 2021. Mientras que los de nivel medio superior de cuarto y sexto semestre iniciarán clases el 2 de febrero y de segundo semestre el 15 de febrero.

En atención a las recomendaciones de la Comisión de Seguimiento y Evaluación de la Pandemia de COVID-19, se continuará con el esquema de clases en línea a través de distintas plataformas instruccionales, recursos educativos y pedagógicos, cursos de capacitación on line y diversas herramientas. A fin de proporcionar servicios de educación de calidad en todos los niveles, se utilizarán Blackboard, Moodle, Microsoft Teams, Google Classroom y algunas otras que cumplan con los criterios para la educación virtual.

La inscripción y horario de clases es una actividad que se realiza a distancia desde hace varios años, a través del sistema de información universitario, por lo que docentes y alumnos pueden acceder a su información de horarios, carga de materias, docentes y espacios desde cualquier sitio con internet, por medio de su cuenta de autoservicios.

Estudiantes de nuevo ingreso

Por otra parte, los aspirantes a las carreras de Profesional Asociado y licenciatura que cumplieron con los lineamientos del Curso Pre Universitario y que presentaron el examen de admisión el pasado diciembre conocerán el resultado final para su ingreso a la Institución a partir de este 4 de enero.

Los aspirantes que logren obtener el puntaje suficiente de acuerdo con el cupo determinado en cada programa, conforme a los procedimientos y requisitos establecidos, podrán realizar el proceso de inscripción al periodo Primavera 2021 a partir del 7 de enero e iniciar clases el 18 de enero.

Cabe recordar que derivado del Curso Pre Universitario todos los alumnos de nuevo ingreso del nivel licenciatura podrán revalidar hasta dos materias de su mapa curricular.

En el caso del nivel medio superior, los estudiantes de nuevo ingreso ya cuentan con su horario de clases y los detalles para su ingreso al segundo semestre. Asimismo, en acuerdo con directores de las unidades académicas se tienen programadas sesiones virtuales en conjunto con los docentes y tutores de los grupos, a fin de ampliar la información relacionada con su nuevo ingreso y mantener una comunicación continua.

Servicios educativos en línea

Para que los estudiantes adquieran los conocimientos esperados de cada plan de estudios de manera empática con su contexto, la Institución puso en marcha diversas estrategias de aprendizaje para acercar distintos medios digitales y actividades asincrónicas.

Por ejemplo, para apoyar en la búsqueda y recuperación de información de manera virtual se mantendrá a disposición de los alumnos 46 sistemas de información en línea de todas las áreas del conocimiento, con 170 mil 628 e-books, disponibles en la página web www.bibliotecas.buap.mx, en el apartado catálogos-biblioteca digital.

Asimismo, continuará el servicio de documentación, el cual consiste en la recuperación de documentos nacionales y extranjeros que no se encuentran disponibles en las fuentes de información electrónicas del Sistema Bibliotecario BUAP, solicitándolos al correo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Para apoyar a los usuarios en la búsqueda de información se encuentra activo el servicio de “Ayuda en Línea”, desde la página web, respondiendo al momento la duda del solicitante. También se proporciona asesoría para encontrar la información que se está localizando, el documento o las ligas de acceso donde encontrará lo que busca, en la página de Facebook Bibliotecas BUAP (https://www.facebook.com/bibliotecasbuap).

Igualmente, para facilitar la búsqueda y recuperación de información se imparten cursos especializados sobre el uso de los Sistemas de Información en Línea, los miércoles y viernes de 12:00 a 13:30 horas o a solicitud de las unidades académicas, solicitándolo al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Puebl@Media
Puebla, México
Domingo 3 de enero de 2021.


Jorge Volpi

Hace justo un año recibíamos las primeras advertencias: el virus ya se expandía desde China, silenciosa y traicioneramente, mientras nosotros lo ignorábamos y proseguíamos con nuestra rutina. Llevábamos un cuarto de siglo acostumbrándonos a combinar la vida -o eso que entonces nos parecía la vida- con simulacros de la vida -o eso que entonces nos parecían meros simulacros-, en un vaivén cada vez más acelerado. Primero fue el Internet, luego las redes sociales, al cabo las aplicaciones: una tríada que nos envolvía y difuminaba cada vez más los límites de lo real. Pensadores y escritores de ciencia ficción nos lo advertían por igual: pronto esa frontera se difuminaría y todos terminaríamos convertidos en parte de la malla: Matrix.

No podíamos imaginar, en cambio, que nuestra conversión en seres digitales se aceleraría a causa de un virus biológico en vez de uno informático: de pronto, la parte esencial de nuestras vidas debió trasladarse, súbita y alarmantemente, a las pantallas. La escuela, el trabajo, incluso la familia se convirtieron en pura información, pixeles igual que nosotros mismos. No ya los cíborgs en que nos íbamos convirtiendo poco a poco, sino más bien hikikomoris: doblemente encerrados, en nuestras casas con nuestras prótesis electrónicas y en nuestros dispositivos. Seres ya no de carne y huesos, sino de energía y luz.

Quizás en ningún otro ámbito haya sido tan patente esta transmutación como en la cultura. Sus espacios fueron los primeros en cerrarse, los últimos en reabrirse, y los primeros en volverse a cerrar con cada nueva ola de contagios. Mientras en otras profesiones millones debieron resignarse a seguir con sus vidas reales, los artistas y los trabajadores de la cultura debimos adaptarnos por fuerza a este entorno virtual. Con cines, teatros, salas de concierto y museos cerrados -o parcialmente cerrados, en cualquier caso convertidos en espacios peligrosos u hostiles-, toda nuestra actividad debió trasladarse a las pantallas.

El proceso fue tan veloz, tan inmediato, a fin de cuentas tan irracional, que apenas hemos tenido tiempo para reflexionar sobre sus consecuencias. De pronto, de la noche a la mañana, obras de teatro y piezas dancísticas, conciertos, presentaciones de libros, festivales, conferencias, incluso manifestaciones de protesta, terminaron confinadas al tamaño de nuestras computadoras, de nuestras tabletas o de nuestros teléfonos inteligentes. El mundo del arte y la cultura miniaturizado: todo cabe en estos incandescentes cuadrángulos de unos cuantos centímetros cuadrados, sometidos -para colmo- a los interminables desperfectos tecnológicos: la desigual distribución de conexiones de banda ancha y al pésimo servicio de nuestros proveedores de internet.

Al principio, atestiguamos la fiebre: miles de personas conectadas al mismo tiempo a una extraña función de teatro o a la inédita lectura de unos poemas -algo insólito en el mundo real-, síntoma de la magnitud de nuestra angustia y de nuestro desconcierto. Hasta que, lenta e inexorablemente, la sobreoferta -la urgencia por llevarlo todo, absolutamente todo, a lo virtual- y el hartazgo han terminado por minar aquel deslumbramiento. ¿De verdad podemos meterlo todo en una pantalla y asumir que tenemos una experiencia tan real como lo real? Peor: ¿nos queda otra salida?

Sin duda, en este año millones vieron y escucharon lo que nunca habrían podido ver o escuchar, pero ello no elimina el desconsuelo ante lo que se perdió, incluidos los ingresos de millones de personas dedicadas al arte y la cultura. 2020 quedará como una ruina -una ruina virtual, almacenada quién sabe dónde y quién sabe por quiénes- tras un experimento. Una ruina, sin embargo, de la que tendremos que aprender. La relación entre lo real y lo virtual no volverá a ser la misma incluso con las vacunas: estamos obligados a revisar procesos y mecanismos, a supervisar a las compañías tecnológicas, a pensar mejor lo que debemos trasladar a la pantalla, a reflexionar sobre lo que significan el arte y la cultura -y su capacidad para consolar y estremecer- en un mundo que ya nunca será el mismo.

  @jvolpi     

Reforma
Jorge Volpi
Ciudad de México
Domingo 3 de enero de 2021.


El 24 de diciembre, justo cuando se cumplieron dos años del desplome, la Fiscalía detuvo a José Antonio N., propietario de la empresa Rotor Flight Service; Ricardo N., mecánico; Israel N., especialista en electricidad; y María Magdalena N., especialista en aeronáutica.


El juicio contra los cuatro trabajadores de la empresa Rotor Flight Service, a quienes la fiscalía poblana señala como responsables del accidente aéreo en el que fallecieron Rafael Moreno Valle y Martha Érika Alonso, prácticamente desacredita el dictamen de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes sobre la causa del siniestro. Especialistas en aeronáutica consideran improbable que la falla atribuida a la nave en el dictamen de la autoridad federal haya sido la causa. Además, los abogados de los detenidos señalan que éstos sí reportaron el problema, que después de eso el aparato realizó más de 50 viajes y que la decisión de volar fue de Moreno Valle.

San Andrés Cholula, Pue.- El peritaje final de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) sobre las causas de la caída del helicóptero en el que viajaban la entonces gobernadora Martha Érika Alonso Hidalgo y el senador Rafael Moreno Valle fue puesto en entredicho durante el juicio que se lleva a cabo en esta ciudad contra cuatro personas señaladas como responsables del percance.

En la audiencia inicial de la causa 287/2020, contra el dueño y tres empleados del taller Rotor Flight Service, que se llevó a cabo el pasado 29 de diciembre en la Casa de Justicia de Cholula, el perito en aeronáutica Raúl Sánchez Hernández sostuvo por escrito que la falla simultánea de los dos actuadores de la aeronave presentada como “causa probable” en el peritaje, nunca se ha presentado en la historia de la aeronáutica mundial.

“… El dictamen es una conjetura sin precedente, que si bien pudiera ser posible es muy, pero muy remota”, advirtió el experto, quien hasta el 15 de abril de este año fue encargado del área de peritajes de la Fiscalía General de la República y conoció a detalle la elaboración del Informe final de accidente-dictamen de causa probable (expediente número ACCDTARA004/2018).

Ese peritaje, firmado por José Armando Constantino Tercero, representante de la Agencia Federal de Aviación Civil y publicado el 27 de marzo de 2020, concluye que la “causa probable” de la caída del helicóptero Agusta A109S, matrícula XA-BON, ocurrida el 24 de diciembre de 2018, fue una pérdida de control “debido a un alabeo repentino hacia la izquierda, que no fue recuperado por el piloto”.

“Con base en las evidencias disponibles –arguye el informe– se pudo determinar que el alabeo repentino hacia la izquierda se debió posiblemente a que ambos actuadores lineales de alabeo se extendieran de manera simultánea, sin haber sido comandados.”

El 24 de diciembre, justo cuando se cumplieron dos años del desplome de la aeronave, la Fiscalía General del Estado de Puebla (FGEP) detuvo a José Antonio N., propietario de la empresa Rotor Flight Service; Ricardo N., mecánico; Israel N., especialista en electricidad; y María Magdalena N., especialista en aeronáutica, quienes estuvieron a cargo del mantenimiento de la aeronave.

El mismo día que el juez Salvador Hernández Martínez vinculó a estos primeros detenidos por los delitos de homicidio culposo, daño en propiedad ajena y falsedad en declaración, también fue aprehendido por los mismos cargos Miguel N., otro técnico que trabajaba en ese taller.

Además de acusarlos por la muerte de Alonso Hidalgo y Moreno Valle, así como del asistente de éste, Héctor Baltazar Mendoza, del piloto Roberto Javier Coppe Obregón y del copiloto Marco Antonio Tavera Romero, los detenidos fueron vinculados por daños al terreno en el que cayó la aeronave y por no haber declarado sobre la supuesta falla que el peritaje considera “causa probable” del percance.

Proceso
Gabriela Hernández
Domingo 3 de enero de 2021.


Mario Vargas Llosa

Tras la aprobación de la ley de eutanasia recordemos que el derecho a vivir no se ve amenazado por el derecho a morir. No hay nada como la referencia de la muerte para apreciar las riquezas de la vida

El Congreso de los Diputados ha aprobado en España, luego de furibundas discusiones dentro y fuera del Parlamento, la eutanasia. Esperemos que el Senado respalde esta decisión y España acompañe a los seis países que en el mundo han aprobado ya leyes semejantes, pese a los argumentos en “favor de la vida”, como dicen sus opositores, reclutados fundamentalmente en los círculos religiosos, sobre todo católicos.

En uno de sus primeros ensayos, Albert Camus escribió que el suicidio es clave para responder a la pregunta fundamental de la filosofía; quienes eligen la muerte dan una respuesta negativa a la pregunta de si la vida tal cual merece ser vivida. La ley aprobada, sin embargo, no favorece ni estimula el suicidio, como lo ha explicado muy bien Edmundo Bal en su artículo Ley de eutanasia: una garantía de libertad (El Mundo, 24 de diciembre 2020); se limita a considerar el caso —terrible— de aquella minoría para la cual la vida es el infierno, según las peores descripciones que hicieron de él los textos medievales, que insistieron en este tema de manera obsesiva, y no pueden ponerle fin por sí mismos, pues una horrenda ley los obliga a vivir, es decir, a morir mil veces cada día, hasta que ese suplicio termine sólo cuando mueran de “muerte natural”. Es verdad que las víctimas de esa crueldad no son muy numerosas —pero sí algunas decenas de miles o acaso hasta centenares de miles en el mundo entero—, pero que ese “derecho a morir”, inseparable del “derecho a vivir” que defendemos los liberales, sea al fin reconocido en España es una señal de progreso y civilización.

Me refiero, por supuesto, a los enfermos terminales que saben que lo son y saben también que están condenados a vivir —parece la negación misma de esa expresión— hasta que la muerte “natural” ponga fin a sus atroces padecimientos.

La ley aprobada toma todas las precauciones del caso. Quienes deciden pedir ayuda para poner fin a sus días deben hacerlo hasta en cuatro ocasiones —los menores de edad están excluidos—, ser examinados por facultativos que confirmen su estado de salud y su decisión. Sólo luego de estos trámites se da el visto bueno a la eutanasia. Es difícil, acaso imposible, que en estas condiciones la determinación de una persona de poner fin a sus días sea utilizada por personas ajenas para perpetrar un crimen o empujar a una víctima a acabar con su vida.

La defensa de la vida, en este caso, equivale a una macabra broma pues celebrar en un enfermo terminal los fastos de la vida de los que no podrá nunca disfrutar, no cabe siquiera discutirla, sólo facilitarle la salida tomando, claro está, todas las precauciones posibles para, en primer lugar, confirmar que la víctima ha tomado esta decisión de manera firme e inevitable y sin otra razón que la de la enfermedad terminal. La ley aprobada en el Congreso de los Diputados lo establece así.

Ahora bien, el problema es más vasto que el de una reducida minoría. ¿Puede la sociedad oponerse a quienes, sin estar doblegados por una enfermedad, quieren ejercer el “derecho a morir”? Una persona, en plenas facultades, puede decidir que la vida tal como es no justifica la existencia. No es mi caso, desde luego, ni el de la inmensa mayoría. Pero hay, ha habido y habrá siempre gente que ve en la muerte una solución a sus problemas. En la inmensa mayoría de los casos, estas víctimas no necesitan pedir ayuda para tragar un veneno, estrellar un auto contra un árbol, o, como hizo un primo mío, lanzarse al abismo desde los farallones de Barranco. Para ayudar a estos suicidas se han creado sociedades secretas o públicas —como la que auspiciaba Arthur Koestler, quien se mató junto con su esposa cuando supo que tenía un cáncer— que les echan una mano cuando deciden poner fin a sus días ¿Cuál debería ser la actitud de la sociedad civilizada en esos casos excepcionales? Respetar el “derecho a morir”, la contrapartida inseparable del “derecho a vivir” que elige la enorme mayoría de los seres humanos.

Recuerdo, a este respecto, un concurso de documentales para la televisión, del que fui jurado hace años, en Montecarlo. Entre los miembros del jurado figuraba una actriz francesa, Marina Vlady, que había misteriosamente desaparecido de las pantallas cuando estaba en lo mejor de su carrera. Allí supimos que lo hizo por amor: se enamoró de un ruso, se casó con él y se fue a vivir a la URSS, donde, según nos dijo, era muy feliz. Nos pidió que excluyéramos de la competencia un film holandés que hacía propaganda de la eutanasia, adoptada en Holanda hacía algún tiempo. Le dimos gusto. Retiramos el film del concurso, pero le dimos un premio extra, pues era el mejor, según todo el resto del jurado.

El personaje central de aquel film, dueño de un bar, había sido antes un marino, que, al saber que tenía un cáncer, eligió, de acuerdo con su esposa y su médico, recurrir a la eutanasia. Él y el médico hacían la gestión ante el gobierno, que nombraba de inmediato a dos facultativos para que confirmaran su decisión y verificaran su enfermedad. Luego, informaban al sujeto de las formas que adoptaría aquella ceremonia. Él tendría el control hasta el último momento. Creo que le ponían una inyección, la que podía cancelar de viva voz, o, si estaba desprovisto de ella, mediante un parpadeo o un movimiento del dedo índice. Los dos médicos debían indicarle, a la vez, cuándo aquella inyección mortal se volvía “irreversible”. Todo el acto transcurría de este modo, con gran serenidad por parte del moribundo, sostenido de la mano por su esposa, que, ella sí, temblaba y tenía los ojos arrasados por las lágrimas.

Creo que ninguno de los jurados de aquel festival, cuando vimos el documental, sacamos de él la menor nostalgia de la muerte. Por el contrario, la reacción de todos fue respirar más tranquilos —sobre todo la ceremonia final nos había tenido con los nervios de punta— y con un inmenso, indescriptible, entusiasmo por la vida, por el privilegio extraordinario que es estar vivos y saber que lo estaremos por algunos pocos o largos años más. Qué felicidad saber que la vida estaba allí, a nuestro alrededor, y que lo estaría todavía por algunos o por muchos años, con sus comidas, bebidas, amistades, amores y lecturas, todo aquello que nos hace pasar los días en paz o con exaltaciones que nos separan y alejan de la muerte, y nos vuelven insensibles a las solicitaciones y seducciones que puede tener la extinción para algunos contados semejantes. Que ellos existan no significa necesariamente que anden mal las cosas en este mundo, aunque para muchos esto sea una verdad. Pero es sabido que a los países más adelantados de la tierra, como Suecia y Suiza, se les atribuye un número de suicidios que supera al del resto de los países; nunca he sabido si estas estadísticas eran ciertas o más bien resultado de la envidia, que opera también en todos los órdenes de la vida social, incluso (iba a escribir sobre todo) en este campo, tan fracturado por las polémicas. El derecho a vivir no se ve amenazado por el derecho a morir, más bien reforzado, porque no hay nada como la referencia de la muerte para apreciar las infinitas riquezas de la vida.

© Mario Vargas Llosa, 2021.

El País
Madrid, España
Mario Vargas Llosa
Sábado 2 de enero de 2021.


René Delgado

Es un año más, sí, pero singular. En el 2021 se juega la redefinición nacional.


A lo largo de los próximos doce meses -claves los seis primeros- estarán en juego: la recuperación de la salud, el rescate de la economía, la relación con Estados Unidos, el inacabado marco jurídico de la administración, la correlación de fuerzas políticas y el régimen de partidos, el estado de ánimo social... en suma, el porvenir de la nación, así como el curso del sexenio.

De a tiro por mes, tal como recomienda el protocolo de estos días, será preciso tomarle el pulso y la oxigenación a la República. La polarización, la adversidad y la confrontación del año pasado serán un mal recuerdo ante la pesadilla que viene porque, naturalmente, las elecciones tensarán aún más la situación.

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 Tras el repunte de la epidemia que nunca fue domada y rebasó con mucho la catástrofe sanitaria pronosticada como el peor de los escenarios, la administración se juega, en la eficacia y eficiencia del suministro de la vacuna, la paciencia nacional, sobre todo después de quedar al descubierto desatinos y contradicciones en la política aplicada para contenerla sin socavar, aún más, a la economía.

Del desempeño de las secretarías de Salud, Relaciones Exteriores y Defensa Nacional depende el efecto que la prolongada campaña de vacunación pueda tener sobre las elecciones de junio. Retrasos, carencias, tropiezos o un manejo sin pulcritud de ella influirán, sí, en el ánimo social, pero también en la actitud de los partidos y los gobiernos estatales opositores que, desde ya, cuestionan la estrategia de la inoculación.

Es, pues, una vacuna de doble filo con efectos colaterales y electorales.

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En cosa de días, Joe Biden asumirá la Presidencia de Estados Unidos y, si bien el reajuste de la relación con ese país tomará tiempo, la agenda bilateral y el cambio en la estructura y en el equipo de la Cancillería mexicana presionarán tanto la actuación como la urgencia de enganchar la economía nacional a la resentida locomotora del socio y vecino del norte.

Dando por superadas las descortesías del Ejecutivo mexicano con el telefonema entre Biden y López Obrador de hace quince días y conforme a la versión oficial de esa charla, la cuestión migratoria, la contención de la epidemia, la revitalización de las economías de América del Norte y la seguridad en la frontera dominaron la conversación.

Temas importantes sin duda, pero no menos que otros de igual relevancia. La tensión prevaleciente en la cooperación para combatir el crimen, frenar el tráfico de drogas, el trasiego de armas y el lavado de dinero; la molestia de congresistas y empresarios ante la incertidumbre de la inversión en el campo de la energía; la presión por acelerar el ajuste de la política laboral mexicana en el marco del nuevo acuerdo comercial; las diferencias en el desarrollo de fuentes sustentables y no contaminantes de energía, así como la necesidad de contar con un mecanismo de alto nivel para dar seguimiento a esa variedad de asuntos pendientes de resolver, urgen una operación rápida y eficaz.

Aunados a la complejidad de la agenda bilateral, del lado mexicano se agregan la desaparición de la subsecretaría para América del Norte y el relevo en la Embajada de México en Estados Unidos, siendo que del nuevo entendimiento bilateral dependerá en algo la velocidad del rescate de la economía nacional.

En el establecimiento de los términos de la relación, el lopezobradorismo se juega una carta fundamental.

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En febrero -si no es que antes- se retomará la actividad en el Congreso de la Unión, afrontando tres desafíos: concluir el marco jurídico requerido por el Ejecutivo para asegurar su proyecto; atender los pendientes sin que la gana reeleccionista de más del 88 por ciento de los diputados los contamine; y, por absurdo que suene, recalcular la pertinencia o no de concluir algunas reformas, considerando su efecto electoral e, incluso, diplomático con Estados Unidos.

Las reformas legislativas en trámite no son pocas y sí relevantes. La modificación de la Ley del Banco de México que golpea su autonomía y abre la posibilidad del lavado institucional de dólares de procedencia incierta, la reglamentación de la subcontratación laboral (outsourcing); la regulación del consumo de mariguana, la reforma a la Ley de la Fiscalía General de la República, entre otras.

Costos y beneficios políticos, electorales, económicos y diplomáticos influirán en el próximo periodo legislativo.

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A la par de esos asuntos se desarrollará el más grande concurso electoral registrado en la historia, con dos nuevos ingredientes que, por no estar reglamentados, configuran una ecuación política no fácil de resolver: la reelección de diputados federales y la paridad de género en las posiciones en disputa.

Hay, además, otro elemento importante. Partido que pierda esta vez su registro no podrá participar en las elecciones del 2024. Será, pues, una competencia definitoria entre un incompetente conjunto de partidos quebrados que han hecho de las alianzas un matrimonio de interés o una ganga sin oferta, pero que, aun así, determinará si prevalece o no la actual correlación de fuerzas y la suerte del régimen de partidos.

Una contienda difícil, organizada por un Instituto donde a veces el protagonismo les gana a algunos consejeros y arbitrada por un tribunal hundido en el desprestigio.

Así, en junio estará en juego la mitad del poder en la República.

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Cuanto ocurra o no -sobre todo, en el primer semestre del año- en esos campos sembrados de mina, definirá el porvenir nacional y el curso del sexenio. Un año difícil, de nuevo.

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Reforma
Sobreaviso
René Delgado
Ciudad de México
Sábado 2 de enero de 2021.


El detenido permanecerá en prisión preventiva como medida cautelar al igual que otras cuatro personas más que también trabajaban en Rotor Flight Services

La Fiscalía General del Estado de Puebla obtuvo vinculación a proceso de Miguel “N”, ligado al caso Martha Erika Alonso Hidalgo, Rafael Moreno Valle y tres personas más.


Puebla.- Con base en el seguimiento jurídico del caso, la Fiscalía General del Estado de Puebla obtuvo vinculación a proceso de Miguel “N”, quinta persona aprehendida con relación al evento aéreo del 24 de diciembre de 2018 en el que fallecieron la entonces gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo, el senador Rafael Moreno Valle y tres personas más.

Fiscalía Puebla cumplió quinta aprehensión por el evento aéreo de 2018

Durante audiencia y ante los datos probatorios que presentó el Agente del Ministerio Público, la autoridad judicial determinó vincular a proceso a Miguel N. por los delitos de homicidio a título de culpa, daño en propiedad ajena a título de culpa y falsedad en declaraciones dadas a una autoridad.

Miguel "N" permanecerá en prisión preventiva como medida cautelar al igual que otras cuatro personas más que también trabajaban en Rotor Flight Services, empresa relacionada con el funcionamiento de la aeronave.

La Fiscalía General del Estado de Puebla mantiene el seguimiento de los procesos penales con base en sus atribuciones.

Excélsior
Puebla, México
Sábado 2 de enero de 2021.


Pidió investigar la “cobarde y premeditada acción” y advirtió que los intereses que lo han querido vincular con temas ajenos a mi intentarán desvirtuar el hecho


El recién nombrado magistrado del Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP), Fredy Erazo Juárez, denunció a través de su cuenta de Twitter un supuesto atentado en contra de él y su familia luego de que un incendio consumió parte de su hogar.

A través de sus redes sociales el funcionario ligado al senador Alejandro Armenta Mier y al presunto líder criminal José Christian Romero Aguirre, alias El Grillo, reprochó lo que él calificó como un claro atentado, acompañado de fotografías y videos sobre el incendio en su hogar y los daños causados

"Atentaron contra la integridad de mi familia y de un servidor. En la madrugada nos percatamos que nuestra casa se estaba incendiando. Lo primero fue poner a salvo a mis hijos y mi esposa. Se deberá investigar esta cobarde y premeditada acción.

Los intereses que me han querido vincular con temas ajenos a mi, querrán desvirtuar este hecho, me apegaré al orden jurídico y a la Ley para ello", expuso en un par de tuits.

Ya que el magistrado tampoco dio detalles sobre la zona donde se registró el incendio, las autoridades tampoco han podido abundar en detalles sobre el siniestro pese a que presuntamente fue de gran magnitud ya que el magistrado compartió un video donde se ve el incendio, principalmente en el techo de la vivienda.

Hay que señalar que el magistrado del TEEP, Fredy Erazo Juárez, fue electo el pasado 10 de diciembre por el pleno del Senado de la República, pese a que el gobernador Miguel Barbosa Huerta mostró su rechazo por esta designación pues será uno de los encargados de vigilar los comicios de junio próximo.

El gobernador ha vinculado el ahora magistrado con el presunto líder narcomenudista Christian Romero Aguirre, alias El Grillo y acusó que el nombramiento fue impulsado el senador de Morena, Alejandro Armenta Mier, que en algún momento intentó competir por la gubernatura durante el proceso extraordinario en 2019.

e-consulta
Alberto Melchor
Puebla, México
Sábado 2 de enero 2021.


No es la primera vez que el político y actor Damián Alcázar; alza la voz para apoyar al presidente, ahora arremete con mensaje a opositores de la 4T

El respaldo del activista se da entre las críticas que el gobierno federal ha recibido sobre no permitir que el sector privado se involucre en el asunto de la vacuna del COVID-19, les dice a opositores que no odian al presidente, sino a México.

El conocido y respetado personaje compartió en sus redes sociales, un mensaje a los que critican al gobierno federal, este caso por el asunto de las vacunas.

Que ironía: Una vacuna que llegó para curar a unos, servirá para matar de coraje a otros. Su odio no es a AMLO, es a México”, escribió a través de su cuenta de Twitter.

Y aunque oficialmente no es una respuesta directa, estos señalamientos se presentan justo después de las declaraciones hechas por Víctor Trujillo, caracterizado de su personaje insignia “Brozo”, en un mensaje en el que dejó sobre la mesa la posibilidad de que el mandatario mexicano vaya a usar el recurso de la vacuna contra el COVID-19 con intereses electorales, de cara a los comicios que vivirá el país el próximo 2021.

Esta vez, Alcázar hizo alusión a la vacuna. Pero no es la primera ocasión que sale en plena defensa de la Cuarta Transformación de el presidente AMLO.

Finalmente, el actor declaró que lo único que ha impulsado a la oposición ha sido el odio, pero este sentimiento será lo que los hará perder futuras elecciones.

“¡Después [de] dos años, lo único que no ha cambiado es la oposición, siguen con la misma fórmula con la que perdieron en 2018, el odio! ¡Así perdieron, así perderán en 2021”.

El Diario de Yucatán
Ciudad de México
Viernes 1 de enero de 2021.


Karla Cornejo Villavicencio ha escrito uno de los libros del año en aquel país, sobre la difícil experiencia de los migrantes


“No me permitía a mí misma sentir alegría, porque me daba miedo aferrarme a cualquier cosa y luego verme obligada a dejarla”, escribe Karla Cornejo Villavicencio, autora de 31 años que nació en Ecuador y que ha vivido en Nueva York desde los cinco, en The Undocumented Americans (Los americanos indocumentados). Su primer libro, publicado en marzo por Random House, ha sido uno de los más celebrados este año en Estados Unidos entre los críticos. La escritora se ha convertido en la primera persona indocumentada en ser finalista del prestigioso National Book Award. El expresidente Barack Obama recomendó su libro como uno de los mejores de 2020 en las listas que hace cada año y que publica a través de sus redes sociales.

The Undocumented Americans —una mezcla entre biografía, periodismo y algo de realismo mágico— es una fotografía del costo físico y mental del sueño americano en los cuerpos de 12 millones de personas indocumentadas en Estados Unidos. Es un viaje a la vida de los latinos que se enfermaron tras trabajar en las calles de Nueva York después del ataque a las Torres Gemelas; o los que intentan solucionar sus problemas de salud con rituales y hierbas en Miami; o los que buscan refugio en una iglesia para escapar a las autoridades de migración. Es más, sobre soledad o depresión que sobre sueños alcanzados. Pero también es sobre la autora, sobre los años de infancia que estuvo separada de su familia cuando sus padres dejaron Ecuador sin ella, y sobre el precio psicológico que ha sido ver después a sus progenitores sobrevivir en la gran manzana sin seguro médico ni derechos laborales. “Me han diagnosticado trastorno límite de la personalidad, depresión, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo”, admite Cornejo Villavicencio en el libro.

Su obra es, en pocas palabras, un esfuerzo por pulverizar la leyenda del sueño americano, incluso cuando se le toma a ella como ejemplo de éxito: una estudiante de Harvard y Yale, con un libro exitoso que alcanza la gloria. “Mi mente es un verdadero infierno”, dice Cornejo Villavicencio a El PAÍS.

Pregunta. Barack Obama recomendó su libro, lo que es algo paradójico porque antes de Trump era considerado el presidente que más personas indocumentadas había deportado. ¿Ve esta recomendación como un reflejo de un cambio cultural en Estados Unidos frente a cómo se entiende la realidad de los indocumentados?

Respuesta. No, realmente no. La recepción de mi libro muestra que muchas personas latinas, o personas de familias migrantes —ya sea de Asia o de África—, estaban esperando un libro como este. Pero aún es muy pronto para saber cuál es el impacto que va a tener, ya sea en el mundo de las editoriales, del cine o de la televisión. Porque mi libro no fue un bestseller. A los lectores les gustó mucho, y los críticos dijeron cosas muy buenas, pero no es como que haya hecho un montón de dinero con él.

P. Comienza el libro diciendo que ha leído muchos ejemplares sobre migrantes y que odia la mayoría.

R. Odiaba todo en todas partes, no solo libros de sociología que leí en el posgrado, sino también las novelas. No me gusta, por ejemplo, [la académica chicana] Gloria Anzaldúa. Es muy importante y la respeto, pero los jóvenes la citan mucho a pesar de que ella esencializó nuestras identidades como una gente de color marrón que está muy conectada con la tierra. Por mucho tiempo pensé que había algo mal en mí porque yo leía esas representaciones de las personas latinas y se decía que para poder rechazar el colonialismo o a los gringos tenemos que estar conectados con la tierra. Pero yo soy de Brooklyn y odio ir a caminatas.

Otros libros que no me gustan nos representan como migrantes indocumentados que pagan impuestos y que tomamos los trabajos que los americanos no quieren hacer. Eso, se supone, nos hace merecernos la legalización, porque somos gente muy buena, muy humilde. Tampoco considero una virtud no tomar los puestos de los americanos. Esa fue la retórica que impulsaron activistas, apoyados por políticos, para hacernos ver como corderos y poder aprobar proyectos de ley. Pero eso luego se filtró en la literatura, en las películas, en la televisión, sin ningún tipo de crítica.

P. ¿Y qué influencias tuvo entonces para escribir este libro?

R. Escuché mucho [al rapero] Kendrick Lamar, su canción Element porque me sentía en un punto en el que, si fallaba en este proyecto, mi familia va iba a volver a la extrema pobreza y no habría forma de salir de ahí. También mucho rock porque me sentía como una chica que no se encuentra en ningún lugar y debe enseñarse a sí misma cómo tocar la guitarra. Me convertí en escritora porque no pude tocar en una banda de rock. Por eso es que el libro se supone que debía sonar como un álbum de rock producido en un garaje.

P. El libro habla mucho del costo de ser indocumentado en la salud mental, en la suya y en la de los migrantes que entrevista. ¿Fue difícil escribir sobre este tema?

R. Es una responsabilidad que tengo como persona que vive con enfermedades mentales, y porque la percepción pública que se tiene de mí es que todo funciona muy bien y que soy exitosa. Mis excentricidades son justificables para el mundo solo porque soy una artista. Sé, por mis lectores, que hay mucho miedo a salir del clóset a una vida como la mía, que es ser indocumentada, hay mucho estigma. Algo que descubrí cuando estaba investigando para este libro es que muchos de nosotros tenemos cicatrices por estar separados de nuestros padres, o por vivir una vida de migración con miedo o en la precariedad. Así que, así tengamos una enfermedad mental o no, todos tenemos algún nivel de depresión, de ansiedad, de estrés post-traumático.

P. Hay también mucho sobre la maternidad en el libro: dice que no quiere tener hijos, habla con mujeres que tuvieron que abandonar a sus hijos, o que nunca quisieron ser madres, o de querer cuidar a unas chicas cuyos padres son indocumentados.

R. Lo mejor de los libros es que los lectores ven cosas que están ahí así los autores no hayan tenido la intención de ponerlo. Tengo una relación compleja con los cuidadores: con mi madre, mi padre, con figuras de autoridad y con el tema del abandono. No quería escribir algo obvio sobre ese tema. Pero es algo que me impactó, algo que se infiltró en mí. Es una exploración de un sentimiento de vacío que no he podido llenar, y que se dio en los primeros cinco años de mi vida en los que estuve sin mis padres.

P. El libro se publicó en marzo, justo cuando se declaró la pandemia en el mundo. ¿Qué nueva historia sobre los migrantes indocumentados ha visto en estos meses?

R. En los primeros capítulos yo hablo de cómo las personas indocumentadas fueron los segundos en responder ante lo que pasó en el 9/11, y cómo mi padre trabajó como repartidor de domicilios durante 15 años. Así que para mí fue muy traumático ver de repente que los que se consideraban trabajadores esenciales eran personas de color, personas migrantes y repartidores de domicilios. Las muertes en Nueva York entre los migrantes latinos eran de las más altas en el barrio en el que vive mi padre. El día en que Barack Obama recomendó mi libro fue el mismo día en el que me enteré que mi tío tiene Covid-19, y él es indocumentado, y él es un portero.

P. ¿Le sorprende el buen recibimiento que ha tenido el libro?

R. Diría que todo el mundo se ha sorprendido... menos yo.

P. ¿Y qué dicen las personas de las que escribió?

R. Les envié el libro a algunos de los que hablan inglés. Si eran los protagonistas de una sección se han sentido tímidos, otros han estado muy contentos de que haya escrito sobre ellos. Somos gente que está acostumbrada a ser usada solo por nuestro cuerpo o nuestras historias, y luego dejados a un lado, olvidados. Me dijeron que cuando Univision sacó mi historia estaban muy orgullosos. Uno de ellos me dijo que este libro se sentía como una reparación. Estoy ahora negociando para una traducción al español y espero que ellos sientan que les hice justicia con este libro.

El País
Camila Osorio
Ciudad de México
Viernes 1 de enero de 2021.


Se espera gradualmente desaparecer su importación al país


A pesar de la petición del Consejo Nacional Agropecuario entre otras organizaciones para que se permita la importación de glifosato, el gobierno federal emitió un decreto para sustituir gradualmente ese agroquímico, por lo que anualmente se fijará el monto máximo que podrá importarse.

La idea del gobierno es sustituir por completo el uso de glifosato en los próximos cuatro años, es decir, el 31 de enero de 2024 ya no podrá utilizarse, sino que se tendrán que utilizar otros productos. Decisión que resulta contraria la petición del Consejo Nacional Agropecuario, organismo que pidió que se les permita importar glifosato, herbicida que evita el crecimiento de maleza en las áreas de siembra.

Se definió que a más tardar en el primer semestre del 2023 se promoverán reformas legales para evitar el uso del glifosato como sustancia activa de agroquímicos y de maíz genéticamente modificado en el país. El jueves por la noche, en el Diario Oficial de la Federación se publicó un Decreto de la Secretaría de Agricultura por el que se establecen las acciones que deberán realizar las dependencias y entidades que integran la Administración Pública Federal, en el ámbito de sus competencias.

"Para sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país que lo contienen como ingrediente activo, por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas, que permitan mantener la producción y resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente".

Mediante este acuerdo se establece que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología emitirá recomendaciones anuales para las autoridades competentes que les permitan sustentar, en su caso, la cantidad de glifosato que autorizarán a los particulares para su importación. Además, establecen que la opción será utilizar prácticas agroecológicas que usen intensivamente la mano de obra a fin de que no dañen la salud humana, la diversidad biocultural del país ni el ambiente. Estas disposiciones entraron a partir de hoy 1 de enero de 2021, por lo que la Secretaría de Hacienda deberá de emitir en los próximos tres meses las medidas necesarias para que se tenga presupuesto para la gradual sustitución en este año y en los próximos. Esta decisión la avalaron las secretarías de Hacienda, Medio Ambiente, Economía y Agricultura, de acuerdo a lo que se explicó en el Diario Oficial de la Federación.

El Universal
Ciudad de México
Viernes 01 de enero de 2021.

 

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